sábado, 20 de febrero de 2016

Ecos del pasado - Capítulo 3: Un extraño visitante

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Kylian se secó el sudor de la frente y volvió al trabajo. Quedaban apenas unas horas para el desfile y la carroza de Altiria aún no estaba preparada. Lo había estado, sí, pero cuando quisieron llevarla con el resto de carrozas falló el motor. En seguida, todos los que habían participado en su creación se pusieron a trabajar como si sus vidas dependiesen de ello. Una vez terminasen, tendrían el día libre como el resto de spirianos.

Todos los que trabajaban allí se sintieron muy aliviados cuando descubrieron que el desfile tendría lugar justo después del gran banquete que se celebraba en el palacio de Fironte, donde las cuatro casas reales recibirían a todos los nobles de Spiria. Tardaron alrededor de unas dos horas en encontrar el problema pero lo solucionaron de una manera sencilla. Todo el mundo se marchó a comer. Todos menos Kylian. El joven de Altiria sacó una fiambrera y se sentó al lado de unas cajas. Su familia no llegaría a la capital del reino de fuego hasta después del desfile así que decidió quedarse allí. Además, alguien debía vigilar las carrozas. 


Kylian medio abrió los ojos tras haberse quedado dormido después de comer. Miro a todas partes. El almacen estaba totalmente vacío, con la única presencia de las carrozas y de él mismo. Suspiró aliviado. Si hubiera pasado algo, habría tenido que responder con su vida ante los reyes de los cuatro reinos, y eso no pintaba nada bien. Disfrutó del silencio que reinaba en la gran nave por unos instantes. Ese día era bastante difícil encontrar un solo momento de paz ante la alegría y el alboroto general y a decir verdad, Kylian siempre disfrutaba de la soledad. Las grandes masas de gente le agobiaban y estaba mucho más a gusto haciendo lo que quería. 

Algo se movió entre las carrozas de Tegram y Aquolis y eso le distrajo de sus pensamientos. Pensó por unos instantes que se lo había imaginado, y se relajó. Pero pudo ver una sombra que se deslizaba por la pared.  Su cuerpo se tensó. Nadie sabía que estaba allí así que no tendrían por qué ocultarse... a no ser que estuviera haciendo algo que no debía. Con la agilidad de un felino, Kylian se pusó de pie y avanzó silenciosamente hasta colocarse detrás de la carroza de Fironte. 

Los excesivos adornos de esta permitían que él viera lo que estaba haciendo el misterioso visitante pero no que él le viese. La sombra aún no le había advertido. Llevaba una capa que le cubría de hombros a pies y además ocultaba su rostro con la capucha. Estaba de espaldas así que Kylian ni siquiera sabría decir si era chico o chica. El desconocido miró a ambos lados para asegurarse de si estaba solo o no y Kylian se escondió un poco más detrás de la carroza esperando no ser visto. Pareció no ser así ya que siguió haciendo lo que fuera en la carroza que tanto había costado arreglar a los mecánicos de Altiria.

El silencio se vio roto por un ruido sordo. Kylian tuvo miedo de que aquel extraño le hubiese hecho algo raro a la carroza pero pronto se dio cuenta de que el ruido provenía de las puertas que se estaban abriendo. Se giró y no vio por ninguna parte a la sombra. Se mezcló con la gente que entraba, con la inseguridad de si había soñado lo que había pasado o no.
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